| El mejor otoño se vive en el Moncayo |
| Viajes - Visitas a Lugares |
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La nueva temporada llega cargada de fechas señaladas en el calendario en los pueblos situados en las faldas del Moncayo. Los paseos por senderos en los que disfrutar de los colores del otoño se unen a los planes especiales, gastronomía y celebraciones que convierten los próximos meses en una de las mejores excusas para descubrir Tarazona y el Moncayo, una comarca aragonesa limítrofe con Navarra, La Rioja y Castilla y León, y a mitad de camino entre Madrid y Barcelona.
Después del verano y sus grandes viajes, toca volver a buscar huecos en la agenda para esas pequeñas escapadas que ayudan a romper con la rutina. Y esta nueva temporada da muchos motivos para hacer la maleta: paisajes que cambian de color, productos que vuelven a llenar mercados y mesas y festividades y actos marcados desde hace tiempo en el calendario. La suerte de la comarca de Tarazona y el Moncayo, en la provincia de Zaragoza, es que aquí todo suma y, en una misma escapada, es posible disfrutar de la naturaleza en uno de sus momentos más espectaculares, aprovechar sus regalos gastronómicos y descubrir fiestas llenas de historia y tradición que siguen sorprendiendo siglos después. Y todo ello en una zona excelentemente comunicada, a mitad de camino entre Madrid y Barcelona, y limítrofe con Navarra, La Rioja y Castilla y León. Primera cita: Tarazona y una boda medieval Tarazona abre el calendario con varias citas que permiten descubrir su patrimonio de una forma diferente. El 20 de septiembre, la Ruta Ciudad Conventual permitirá asomarse a una faceta menos conocida de la ciudad, que llegó a contar con ocho conventos y conserva todavía siete de aquellos conjuntos. El recorrido entrará en Santa Ana, San Joaquín y San Francisco de Asís, tres espacios con historias muy distintas, y combinará la visita con una degustación inspirada en la gastronomía conventual. Una forma de descubrir qué se cocinaba tras aquellos muros y, de paso, acceder a rincones que habitualmente no forman parte de una visita convencional. Además, el 11 de octubre también tendrá lugar una cita original: la recreación histórica de la boda entre Alfonso VIII de Castilla y Leonor Plantagenet, que tuvo lugar en 1170 y convirtió a Tarazona en escenario de la política medieval por su situación estratégica.
Pero si viajas fuera de esas fechas, la Catedral de Santa María de la Huerta bien merece una visita en exclusiva. Desde este 2026 cuenta, además, con una nueva capilla restaurada, la de Santiago, en la que se han descubierto nuevas pinturas. Merece la pena reservarse una visita al cimborrio, cuyas pinturas le han hecho valerse con el sobrenombre de “Capilla Sixtina del Renacimiento español”. El Palacio Episcopal, antigua zuda musulmana, es otro monumento de parada obligatoria con estancias tan diversas como las caballerizas del siglo XIV, salones renacentistas, la residencia episcopal y la antigua secretaría, o los calabozos del siglo XVIII. En la cúpula renacentista de la escalera noble recién restaurada llaman la atención los desnudos de las amantes de Júpiter y los personajes mitológicos, acompañados de los retratos de Carlos V, su heredero Felipe II y el obispo de Tarazona mecenas de la obra, una fusión de la simbología del poder monárquico y religioso, reforzado por el discurso mitológico con intención propagandística. Desde este otoño este extraordinario conjunto realizado en yeso y pintura mural se puede observar desde el interior de la propia cúpula. Segunda cita: “Noche de las ánimas” en Trasmoz, un pueblo de brujas Con la llegada de Todos los Santos, el calendario cambia de tono y pone rumbo a Trasmoz, un pueblo que presume de una de las historias más singulares de España: es el único que permanece oficialmente excomulgado. El origen está en los enfrentamientos que mantuvo durante siglos con el cercano Monasterio de Veruela, primero por el control de recursos como la leña y más tarde por el agua, conflictos que terminaron en excomunión y, ya en 1511, incluso en una maldición. Y este es solo el comienzo de una apasionante historia.
Aquí, la Noche de las Ánimas recupera una tradición antigua en la que se mezclan rezos, campanas, luces y ese punto inquietante y misterioso que siempre ha acompañado a estas fechas.
La jornada comienza por la mañana con el vaciado y decoración de calabazas, que después se colocan entre el cementerio y el monte para señalar el camino a las ánimas. Al mediodía se sirven raciones de alubias con guindilla y, ya por la tarde, vecinos y visitantes participan en la colocación de las calabazas antes de iniciar la procesión desde la iglesia hasta el cementerio, donde se reza un responso y se entonan los tradicionales Gozos para las ánimas benditas.
Cuando termina la parte más solemne, la celebración cambia de ritmo. Hay brasas y merienda para los asistentes, cuentacuentos para los más pequeños, música, mercado y un recorrido terrorífico por las calles del pueblo bajo el nombre de Calles Animadas. Y a medianoche llega uno de los momentos más esperados: una queimada acompañada de dulces artesanales y música que pone el broche final a una noche en la que Trasmoz demuestra que pocas localidades saben sacar tanto partido a sus leyendas y tradiciones. Tercera cita: tiempo de setas en San Martín de la Virgen del Moncayo El último plan tiene como protagonista uno de los grandes tesoros que esconden los bosques del Moncayo. San Martín de la Virgen del Moncayo lleva desde 2003 haciendo de la micología uno de sus grandes argumentos turísticos y sus Jornadas Micológicas de Otoño se han convertido ya en una cita veterana, con actividades repartidas durante los meses de octubre y noviembre y su momento de mayor intensidad en torno al puente de Todos los Santos.
Salidas al campo para recolectar y clasificar setas, talleres, exposiciones, showcookings, degustaciones, propuestas infantiles, senderismo y mercadillos forman parte de una programación que va cambiando cada edición y que permite acercarse a este mundo tanto a expertos como a quienes apenas saben distinguir un níscalo de cualquier otra especie. Y aquí hay un dato que ayuda a entender la riqueza del entorno: el catálogo micológico del Moncayo ronda ya los 1.000 taxones inventariados, algunos extremadamente raros e incluso únicos en el mundo.
A las jornadas se suman además nuevos recursos para disfrutar de las setas más allá de las fechas concretas de celebración. El Bosque Encantado, junto a la localidad, propone un recorrido entre reproducciones gigantes de algunas de las principales especies de la zona y paneles interpretativos, mientras que un nuevo sendero micológico permite realizar salidas guiadas y recolectar ejemplares en un espacio de producción controlada incluso cuando la meteorología no favorece su aparición en el monte.
Y el siguiente paso ya está en marcha: la creación del Parque Micológico del Moncayo, un proyecto impulsado por ayuntamientos de la zona, Micoaragón y el Gobierno de Aragón que está previsto que comience a funcionar en 2026. Cuando termina el verano cambian los colores, llegan otros productos a la mesa, el calendario se llena de citas y los pueblos recuperan historias y tradiciones que forman parte de su identidad. Y eso hace que siempre haya una buena excusa para volver a este rincón de la provincia de Zaragoza.
Más información sobre cómo disfrutar este viaje y concertar visitas y propuestas para familias y grupos, así como conocer la agenda otoñal de cada rincón de la Comarca en:www.tarazonamonumental.com , www.turismotarazonayelmoncayo.es y https://www.tarazona.es/tu-ciudad/organiza-tu-visita/punto-de-informacion-turistica |




