| Las cuatro joyas que no te puedes perder en estos palacios de España |
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El Palacio de Liria Si estás dando un paseo por el centro de Madrid asómate a la reja del Palacio de Liria, en pleno barrio de Argüelles, y descubrirás un edificio construido en el siglo XVIII por encargo del III duque de Berwick y de Liria y que fue en su día considerado el primer edificio de Madrid "digno de armonizar con el Palacio Real". No te pierdas los jardines, recién abiertos al público: dos hectáreas que fueron el oasis personal de la duquesa Cayetana de Alba y el jardín privado más grande del centro histórico de Madrid. Entre magnolios centenarios y cedros del Líbano se esconden anécdotas de película: un pequeño cementerio de mascotas con sus lápidas, el recuerdo de Jason, un león que llegó a convivir ocho meses con la familia, y hasta el rastro de Eugenia de Montijo, emperatriz de Francia, que falleció en este palacio en 1920 dejando como huella su pequeño costurero.
El Palacio del Infante Don Juan Manuel En Belmonte, en la provincia de Cuenca, te espera el Hotel Palacio del Infante Don Juan Manuel, un cuatro estrellas con spa instalado en un palacio del siglo XIV con bonitas vistas al castillo de Belmonte. El palacio fue ordenado construir en el siglo XIV por el famoso literato y Príncipe de Villena, Don Juan Manuel, como fortaleza de paso para sus viajes. Sí, has leído bien: dormirás bajo los muros que mandó levantar el autor de El Conde Lucanor, uno de los grandes nombres de la literatura medieval española, y que ahora acogen a los viajeros que quieran descubrir estas tierras igual que en su día le servía de refugio.
El castillo conserva en sus ruinas el testimonio más directo de su pasado como fortaleza medieval. Estos restos, visibles y accesibles, permiten entender la importancia estratégica del enclave y su papel como punto de control del territorio
Casa Pilatos Si te encuentras por Sevilla y te apetece descubrir uno de sus secretos mejor guardados pon rumbo a la Casa de Pilatos. ¿Sabías que su nombre nació de un viaje? Se debe a la peregrinación que Fadrique Enríquez de Ribera hizo a Jerusalén en 1519: allí descubrió que la distancia entre la casa de Poncio Pilatos y el Gólgota era la misma que separaba su palacio de la Cruz del Campo, y a su vuelta trazó un Vía Crucis de doce estaciones que, ni más ni menos, está en el origen de la Semana Santa de Sevilla. La escalera de la Casa de Pilatos es simplemente impresionante. Fadrique, el I Marqués de Tarifa, cubrió las paredes con miles de azulejos con patrones estrambóticos. Hasta tal punto que la colección de azulejos de la Casa de Pilatos es una de las más grandes del mundo. El Palacio de la Condesa de Lebrija Siguiendo por Sevilla date un paseo hasta la calle Cuna y empuja las puertas del Palacio de la Condesa de Lebrija. Esta casa señorial del siglo XVI perteneció primero a la familia Paiva y, más tarde, a los condes de Corbos y los condes de Miraflores, hasta que en 1901 la adquirió Regla Manjón Mergelina, la condesa que le da nombre, una gran apasionada de la arqueología que la restauró y la llenó de antigüedades.
La planta baja alberga una colección de mosaicos romanos que pavimentan más de 580 metros, lo que le ha valido el sobrenombre de la "casa-palacio mejor pavimentada de Europa". La estrella es el mosaico del patio central, datado en los siglos II y III y considerado uno de los mejores hallados en Itálica: su medallón central representa al dios Pan con la flauta dedicando sus cantos a Galatea, ocho medallones ilustran las aventuras amorosas de Zeus y las esquinas, alegorías de las estaciones del año. Para más información podéis visitar https://www.spainheritagenetwork.com/. Instagram: redpatrimoniohistorico Facebook: Red de Patrimonio Histórico de España Web: https://www.spainheritagenetwork.com/ |



