Irlanda: el lugar donde vivir por unos días tu otra vida. La vida celta, la vida lenta
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Desde participar en unas Olimpiadas Gaélicas en Belfast, al arte del pastoreo de las ovejas lanudas por las montañas de Sligo; descubrir la vida de hace siglos en un auténtico pueblo gaélico, recolectar algas marinas o aprender a tocar la música irlandesa en un pub de Kilkenny. Cinco experiencias irish para tener la slowlife que deseas, al menos por unos días


 Irlanda es ese lugar que hace que te replantees todo siempre que vienes. Pero a veces no es necesario renunciar a tu vida para darle un giro a tu lifestyle, porque Irlanda te da la oportunidad de experimentar otra vida. La vida celta. La irlandesa. Aquí tienes cinco planes con los que vivir tu slowlife y sumergirte en esa Irlanda que te toca el corazón; la que saca tu lado más salvaje, tu yo menos pretencioso. Siempre que necesites reencontrarte con él podrás venir a Irlanda. Podrás venir a vivir tu otra


1.- Seguir a los perros pastores por las montañas


Si hay un trabajo cautivador en Irlanda es el de los pastores, que abren sus granjas al viajero y lo invitan a acompañarlos llevando al ganado por las verdes colinas, demostrando así su habilidad para guiar a los perros pastores, con silbidos y voces, para que traigan a las ovejas de regreso. Un arte del que aprender sus técnicas y en el que la conexión hombre-naturaleza es total.


Una aventura en la que podrás experimentar la auténtica vida de campo irlandesa, ya sea por las montañas de Burren (condado de Clare), con los collies de Caherconnell, o en Streedagh (condado de Sligo) con Atlantic Sheepdogs, donde poder charlar con Martin Feeney, quien ha representado a Irlanda, en el arte del pastoreo, los últimos 20 años. Otro rincón donde sentir la herencia rural irlandesa es al pie de las montañas de Wicklow, donde Michael Crowe, adiestrador de perros pastores, ofrece la oportunidad de ver a los border collies demostrando su arte con las ovejas cheviot, experiencia con la que capturar la verdadera esencia del campo en Irlanda.


2.- Participar en unas Olimpiadas Gaélicas

Los deportes en Irlanda van mucho más allá del golf, el balonmano o el rugby. También está el hurling (el deporte de campo más antiguo y rápido del mundo), el fútbol gaélico (una mezcla de fútbol, baloncesto, rugby y algo más), el camogie o el rounders. Todos se viven con pasión y son motivo de orgullo, pues reflejan a la perfección el carácter fuerte y paciente de los irlandeses. Todos forman parte de los Juegos Gaélicos, una experiencia que pretende que el viajero conozca Irlanda y sus costumbres a través de algo muy arraigado en la población: el deporte.


Son muchos los lugares en la isla en los que puedes vivir esta experiencia, pero viajar a Belfast y entrar a formar parte de un club gaélico local es, sin lugar a dudas, meterse de lleno en el corazón de Irlanda. Aprender sobre sus gritos de guerra, sus leyendas, sus trucos, sus rituales antes de cada partido. Es lo más parecido a participar en unas Olimpiadas tradicionalmente irlandesas; una inmersión absoluta en el destino y su cultura. Es viajar y conectar, pues nada une más que una buena competición. El mejor plan para elevar el deporte a un nivel mucho más profundo.


3.- Aprender a tocar y a bailar la música tradicional irlandesa, en un pub de Kilkenny


Aprender de los locales es la verdadera experiencia. Con unas horas de práctica no se consigue un dominio de la música y la danza irlandesas, pero acercarse a Kilkenny para sumergirse en los ritmos celtas que suenan desde hace siglos en la Isla Esmeralda es ya de por sí, un viaje único.


No hay más que acercarse al pub Malzard-O’Gradys, en Stoneyford (Kilkenny) y conocer a Fred Malzard, el corazón que hace latir a esta comunidad en torno a su música, el hurling (antiguo juego gaélico), las pintas y los seanchaí, maestros narradores en la antigua tradición irlandesa, que recuperan leyendas gaélicas a través de relatos que combinan humor, drama y suspenso. Escucharlos es conectar con una tradición oral que se resiste a desaparecer en toda Irlanda.


Entrar en este pub que abrió sus puertas en 1789 es respirar la historia de cinco generaciones Malzard-O’Gradys y compartir con ellas su cultura. Sentarse a tomar una cerveza y aprender de ellos a bailar y tocar el bodhran, la flauta o el pandero puede ser tu vida irlandesa, por unos días.


4.- Entrar en un auténtico poblado gaélico y conocer su vida, tal y como era hace siglos 


Venir a conocer Fáilte go dtí An Cláchán, es decir, Pueblo Folclórico de Glencolmcille, es venir a conocer uno de los mejores museos de historia viva de Irlanda. El Museo Folk Village es un grupo de varias cabañas con techo de paja (clachan), ubicadas en una ladera con vistas a la playa de Glen Bay, en Donegal, territorio Gaeltacht (área de protección del gaélico). 


Diseñado, construido y mantenido por la población local, Folk Village ofrece una visión fiel de la vida rural irlandesa del siglo XVIII, XIX y XX en uno de los rincones más remotos del país. Una inmersión en la historia de Irlanda que pone en valor las tradiciones que lograron desarrollar a pesar de las adversidades y que siguen manteniendo vivas aquí, a pesar del paso de los años, con talleres de tapices y artesanía y eventos de música tradicional irlandesa.


5.- Algas. Recoléctalas y prepáralas al más puro estilo local 


No hay mejor manera de apreciar la gastronomía ancestral irlandesa que probar lo que los primeros gaélicos se llevaban a la boca.  Si eres un amante de los súper alimentos, el paseo de degustación de algas marinas que ofrece Wild Kitchen en el condado de Clare, es lo que buscas.


Un paisaje espectacular rodeado de acantilados y alejado de la contaminación, en el que conocer la gastronomía más salvaje. Aprenderás a identificar las algas comestibles, podrás cosecharlas de manera sostenible y te enseñarán a secarlas, conservarlas y almacenarlas. Asimismo, el viajero recibirá algunas pautas culinarias para poder incorporarlas de la manera más nutritiva y sabrosa a la dieta habitual. La ‘vida’ en la Costa Oeste de Irlanda incluye además caminatas y algún que otro picnic en el que degustar flores silvestres de la zona, así como algas, entre otras sorpresas. 


Más información en www.turismodeirlanda.com